
Ya no está, se fue la dicha y la alegría que derramaban mis ojos al verlo cruzar la calle. Ya se apagó la luz que un día quiso iluminar. Y quien sabe si un día llegarás, y quien sabe si un día volverás. Y el camino se me hizo tan largo sin sus ojos, sin sus manos. Y el camino se me hizo tan largo sin sus ojos, sin sus besos, sin sus manos.
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