29.12.08


Es él quien se mueve alrededor de mi quietud, el que deja las puertas entornadas, el que pone y quita los pequeños instantes en mi vida. Y yo, mientras tanto, tan sólo observo de reojo sus movimientos para atraparlos o para esquivarlos, da igual… no hay diferencia.
El va llevando la vida con tanta normalidad que a ratos me siento fuera de este mundo. Y vuelvo entonces a mis libros, a mi música, a mis películas… a mis sueños blandos, sola… porque la soledad no se comparte ni se da. La soledad la llevamos dentro y fuera, pero la vivimos como ellos viven la vida, con normalidad. Sigo esperando… tal vez mañana, tal vez mañana sí! Por ahí pasa algo espectacular! Un beso, un abrazo cariñoso… un te quiero dicho por la simple razón de sentirlo, unas flores, un chocolate o tal vez simplemente un roce de manos. Esta tarde solitaria mi amor, todo me sirve… todo.

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